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Domingo, 19.11.2017
Crónica de un paseo por La Ruta de Doramas, de Jeannette Santana PDF Imprimir E-mail
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Miércoles, 08 de Julio de 2009 22:42

 Pues bien, le había prometido una crónica a Oliver, aquí va... a ver qué sale, ejjeje.

Nos encontramos todos puntuales en la Plaza de San Roque de Firgas. Allí ya empezamos a aprender. Se está restaurando y adecuando una acequia con mucha historia que pasa por la misma plaza (de la historia te encargas tú, Oliver, que a mi me encanta escuchar, pero se me pierden los detalles, ejjeej). El proyecto es de Oliver, por cierto.

Luego bajamos al barranco de Azuaje por donde la antigua Trans S-N. En realidad, esta sería la última subida durante la carrera, porque aunque se baja al barranco, se hace por otro camino. Los senderos están densamente poblados de vegetación, por lo tupido y por la variedad. Da gusto. Aunque parece que a los carrancios también les da gusto... grrrrr. Por el camino ibamos hablando de plantas y flores y nombrando a algunas personas que saben mucho de esto y que nos hubiera gustado que nos acompañara, como Mario de la Vinca, que ese día debía tener las orejas ardiendo, porque lo nombrabamos a cada momento, ajjaja.

Llegamos al antiguo Balneario, donde nos invadió una especie de nostalgia de algo no vivido. Corre mucha agua por allí. Entramos a ver el balneario por dentro. Estuvimos imaginándonos como podía ser aquello en sus tiempos, recordando fotos antiguas donde se ven coches de época en las puertas del balneario. Admiramos las losas de sus preciosos suelos... En fin, que estuvimos alli un rato medio transportados en el tiempo.

Subimos entonces cauce arriba. Para mí esto era nuevo, sólo habia ido cauce abajo hasta entonces. Caminamos tranquilos, disfrutando de la belleza del lugar, del parloteo de los pájaros y las ranas, charcas por todas partes, incluso pequeñas cascadas. En una, vimos unas sanguijuelas blancas de aproximadamente 10 o 15 cm. Ninguno conocía la existencia de esas sanguijuelas. Cuidado de no caer en alguna de esas charcas, eh? No quiero ni imaginarme la llegada a meta de alguno en ese trance, jejeje.

 

El barranco se nos fue haciendo cada vez más estrecho y tupido. En algunas zonas tuvimos que meter los pies en el agua. Por suerte, hay un camino opcional en caso de que llueva durante los días cercanos a la carrera, ya que si el barranco baja más caudaloso de lo que vimos, sería difícil y peligroso pasar por alli. Todavía queda mucho por limpiar del camino. Cada vez se hacia el paso más lento, porque no podíamos prenetar entre los arbustos y cañas con facilidad. Sin embargo, todos ibamos contentos porque nos pareció una gran aventura. 

Hay algunos pasos malos.... Oliver no quería que lo dijera, pero es que se van a enterar de todas formas, ejejej. Concretamente hay un sitio de roca que está muy pulida, y justamente se sube después de pisar agua. En principio no es difícil de subir, pero con las zapatillas mojadas...  Yo rodé hacia abajo, por suerte no había subido mucho, porque si no, me habría dado un buen golpe. Mi Terminator me agarró de una mano y me subió casi en volandas, ejeje. Oliver piensa poner una cuerda en esa zona como la que se ha puesto en la Trans después de la acequia. Desde luego, yo no creo que vuelva a pasar por ahí hasta que la cuerda esté puesta.

El sendero siguió estrechándose y haciéndose más tenebroso. El juego de luces y sombras que se colaban por las paredes altas y escarpadas y las cañas del camino, era precioso! Nos perdimos un poco a la hora de salir del barranco, así que subimos más de lo que en realidad se subirá en la carrera.

Llegamos entonces a la zona de la montaña de Firgas por pistas y senderos muy cómodos. Los que hacemos orientación conocemos bien la zona, sus tonos rojizos y sus grandes árboles... Luego pasamos a caminar por la carretera que va al agua de Firgas. Es lo más tedioso. Hay un camino alternativo posible, pero desgraciadamente los dueños de las fincas por donde pasan los caminos no permiten su uso.

Oliver y Lolo

Pensabamos hacer un pequeño tramo ese día, asi que llevamos poca agua. Luego decidimos hacerlo un poco más largo. Mientras ibamos por el barranco, el tiempo estaba agradable y fresco, pero en cuanto lo dejamos, ufff, que calufa! Al final de la carretera está esa tiendita famosa de una señora (Oliver, aquí pon tu los detalles, que no me acuerdo del nombre de la señora, ejejej) . Nadie llevaba dinero, sólo Oliver, que encontró rebuscando entre sus cosas 2 euros. Bueno, con ellos podremos comprar un par de botellas de agua, pensamos.... Tocamos en la casa de la señora, pero no abrían. Entonces nos abrió un señor en una casa al lado. Oliver y Lolo lo conocían, y al final no tuvimos que emplear los 2 euros, ya que el señor nos invitó al agua.

Subimos por un bonito sendero hacia la zona del Restaurante Los Chorros. Para bajar hacia Firgas, tomamos una pista muy agradable y buena de correr, con muchos eucaliptos y grandes cedros. Un lugar apartado de todo, sólo oiamos los sonidos típicos del bosque. Más adelante todavía gozamos de agua fresca en un chorrillo apartado del camino. Subimos a la montaña de Firgas, donde está el parador. Alli entramos en el hotel. El dueño del hotel, al parecer, va a poner uno de los avituallamientos de la carrera. El lugar es precioso. Se está hablando para que el corredor que lo quiera, pueda beneficiarse de pasar alli el fin de semana a un precio especial. El dueño nos acogió muy amablemente. Pensamos en emplear otra vez los 2 euros de Oliver en una cocacola compartida, pero el dueño nos invitó a cada uno con una, jejeje.

Bajamos casi campo a través la montaña y llegamos cerca de nuestra salida en la Plaza. En las primeras casas una señora nos vió y estaba empeñada en invitarnos a cerveza fresquita (qué suerte nos estaban dando los 2 euros, jajaja). Declinamos la oferta amablemente, porque se nos hacia tarde. Todavía antes de subir a la plaza, Oliver nos enseñó una acequia por donde tendrán que pasar los corredores en el otro tramo que todavía no he visto.

En resumen, el camino es precioso, variado y va a ser dura. Mucho desnivel, pasos complicados, vegetación a tope, agua.... Montón de sitios especiales y llenos de historia, Oliver no dejó en todo el camino de irnos instruyendo sobre todas las cosas que veiamos.

 

En cuanto pongan cuerdas en ese paso de roca, me comprometo a llevar a quien quiera y cuando tú digas, Oliver, miramos la parte de la carrera que nos queda por ver, vale? Gracias de nuevo a tí a Lolo por permitirnos a Alejandro y a mí compartir el día en tan bellos lugares.

Cuanto más me gusta un camino y mejor me lo paso, más complicado se me hace escribir una crónica, porque ni por asomo puedo poner en palabras todo lo visto y sentido. Espero que no haya sido mucho tostón y que haya podido transmitirles al menos algo de lo que viví ese día.

Saludos a todos.

Jeannette Santana Santana Felitas.

 


 

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Última actualización el Lunes, 13 de Julio de 2009 19:46
 

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